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Monilia del Cacao

La MONILIA es una enfermedad fungosa causada por el hongo Moniliophthora roreri, el cual ataca principalmente al cultivo de cacao y está presente a las zonas tropicales húmedas del Ecuador.

¿Cómo identificar a la Monilia en cacao? 

Síntomas y Daños

La enfermedad ataca únicamente a los frutos en varios estadíos del mismo, desde su formación hasta su maduración.

 

En frutos de menos de un mes de edad el daño se refleja en una deformación del mismo, seguido de muerte del tejido o necrosis, incluso llegando a tomarse la totalidad de la pequeña mazorca.

En frutos de  1 a 3 meses, pueden mostrar algunas deformaciones y manchas largas, necróticas de color marrón oscuro con bordes irregulares, las cuales crecen rápidamente y pueden cubrir la superficie del fruto de manera parcial o total. Los frutos de mayor tamaño muestran maduración prematura con una necrosis que se disemina internamente al interior de la mazorca.

 

Después de los 3 meses, los frutos pueden no mostrar síntomas externos o al contrario, sólo necrosis limitada, generalmente hundida y rodeada por áreas de maduración prematura. La mayor parte de la superficie necrótica se cubre de una capa blanca formada por las esporas del hongo. Esta etapa es la de mayor transmisión de la enfermedad. Posteriormente cambia a una tonalidad color crema bronceada y finalmente se transforma en color marrón claro.

Los frutos infectados por Monilia permanecen en las ramas y poco a poco reducen su tamaño hasta secarse y momificarse.

Prevención y control

La prevención y control de la MONILIA necesita de un manejo integrado del cultivo que implica las siguientes prácticas:

 

  • Regular la sombra, eliminando árboles frondosos que proporcionen excesiva sombra al cultivo para evitar el desarrollo del hongo.
  • Realizar podas manteniendo las copas de los árboles bajas y delgadas para dar una ventilación adecuada y entrada de luz.
  • Realizar los recorridos a las plantaciones de manera minuciosa para detectar a tiempo los focos de infección.
  • Cortar y enterrar todas las mazorcas enfermas incluyendo los frutos momificados pegados al árbol y las que se encuentren en el suelo. Se debe eliminar también las fuentes de inoculo.
  • Cosechar periódicamente los frutos maduros sanos para evitar pérdidas por infecciones tardías.
  • Desinfectar durante los procesos de poda y cosechas todas las herramientas usadas.
  • Mantener un buen sistema de drenaje para evitar el agua encharcada.
  • Incluir un programa de rotación de fungicidas de manera preventiva.